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miércoles, 14 de diciembre de 2016

FINALIZADA LA CAMPAÑA PARA LA PROTECTORA PÉRRIKUS

Cada vez que termina una campaña, sentimos una grandísima satisfacción por el trabajo bien hecho, sobre todo porque se trata de un trabajo en equipo.
Cuando nos propusimos iniciar una nueva colaboración sumergiéndonos en un mundo hasta ahora totalmente desconocido para nosotras, como es el de una protectora de animales, en ningún momento imaginamos que fuese algo tan difícil. Porque para ser sincera, es la campaña que más nos ha costado.
Lo que pedíamos era toallas y mantas viejas o, incluso, edredones. Cualquier trapo o tela que sirviese para dar calor a los animales, porque con la llegada del frío y a la intemperie, comienzan también los resfriados para ellos y entre estos perros, hay cachorritos y ancianos con muy pocas defensas para hacer frente a bajas temperaturas.
En cuanto a la respuesta que recibimos, tengo que destacar a dos madres abnegadas que, viéndome apurada por la ausencia de donaciones, se privaron ellas mismas de sus propias toallas para darme unas cuantas. Tanto mi amiga Tere como la otra madre, a la que llamaré de forma simbólica M (por expreso deseo de ella respecto a preservar, por completo, su anonimato) siempre están pendientes de lo que necesito, ya sea para personas, perros, gatos o lo que haga falta. A ambas, muchísimas gracias de corazón.
Pero no podría acabar este artículo sin comentar que quienes han sacado esta campaña adelante han sido los SCOUTS de FUENCARRAL.
Desde el primer momento en que conecté con ellos, todo fueron facilidades y no solo me consiguieron un montón de donaciones para la protectora sino que además, lo más increíble, es que lo lograron en un tiempo record.
La verdad es que yo no les conocía y sin embargo la vida, como tantas otras veces, me ha abierto los ojos mostrándome a un grupo de personas voluntariosas, entusiastas, defensoras a ultranza de la naturaleza, los animales y, por encima de todo ello, protectores de los más débiles, tanto de la especie humana como animal. 
Son personas cuyas inquietudes les transforman en luchadores natos. Ellos observan las dificultades aparentes y buscan el mejor camino para vencerlas.
Si alguien me preguntase cómo se trabaja en equipo, sin duda hablaría de los SCOUTS. 
Empatía, solidaridad y generosidad son sus valores. 
Gracias a este grupo de voluntarios, la protectora Pérrikus ha conseguido la ayuda que tanto necesitaba y de un modo apremiante. Y por supuesto, no puedo acabar sin destacar la inconmensurable labor de personas que, por un puro acto de amor, renuncian a su vida personal para volcar todas sus horas libre, segundo a segundo, en estos animales abandonados, solos, maltratados, enfermos y expuestos al peligro de muerte.
Por ellos son capaces de desplazarse e, incluso, realizar largos trayectos de viaje, correr con los gastos del veterinario, incluidas costosas operaciones y tratamientos médicos y acoger, en su propia casa, a aquellos para los que ni siquiera queda ya espacio donde cobijarse.
Y todo ello lo hacen sin esperar nada a cambio. Tal vez, tan solo una simple mirada de amor de sus protegidos.
Como las imágenes valen mucho más que las palabras, os dejo las que me mandaron para dar fe de todo cuanto os he contado.